2007.12.31

El Coronel Iro Sotushi acompañaba al Comandante en jefe del campo de concentración de “Wittesgein”- el Teniente Coronel Matther-en esa mañana en la que todo comenzó, porque la historia tiene sus preámbulos, aunque suelen pasar desapercibidos.
-El terror, mi Coronel, es el secreto que ha venido a buscar – el teniente coronel hizo una señal con la cabeza de asentimiento y un soldado trasladó una caja de madera de pino al frente de la formación de mujeres y niños que formaban en completo silencio en la explanada del campo.
El soldado metió la mano en la caja y sacó un papel con un número, sabiendo la expectación que levantaba el momento, retrasó el instante final mirando detenidamente a la formación de prisioneras.
-Número 3376, abandone la formación- ordenó.
Nooooo!!!!!!! – una mujer abrazaba a una niña de apenas dos años que se puso a llorar asustada-, iré yo, escogedme a mi!!!! Pero a ella no!!! – Dos soldados se dirigieron a la formación, dieron un culatazo que dejó inconsciente a la mujer y se llevaron a la niña que lucía el número “premiado” dibujado sobre la camisa ocre y sucia.
-Ahora viene lo mejor, coronel- Iro Sotushi guardaba silencio sin expresión en sus ojos.
La niña, que no paraba de llorar y llamar a su madre a gritos, iba en vilo colgada de uno de sus bracitos por uno de los soldados que la dejó frente a una pared donde numerosos orificios no dejaban dudas sobre lo que iba a suceder. Arrojaron a la niña al suelo, y cuando se retiraban, la niña, aún llorando, se levantó torpemente y se dirigió a la formación de donde venía con sus brazos extendidos – mamá, mamá…. – las mujeres apretaban las manos de sus hijas sin moverse pero sin poder reprimir las lágrimas que bañaban sus ojos.
Se oyó un disparo.
La niña cayó impulsada hacia delante por la fuerza del impacto. La Luger del Teniente Coronel Matther humeaba en su mano derecha.
-que rompan filas, soldado-
De pronto, entre el tumulto que se formó tras la orden transmitida una voz se alzó-yo os maldigo, que el ángel de la muerte se cierna sobre vosotros!- la madre se dirigía con un hilillo de sangre sobre la cabeza hacia el grupo de mandos.
El teniente Coronel disparó dos veces, pero la mujer siguió gritando -que la sangre de un inocente regrese a Abbadon, que la sangre despierte al ángel de la muerte-
Sin dejar de gritar se dirigió a la caja, mojó su dedo índice en una de sus heridas y escribió una inscripción sobre la madera de uno de los laterales.
אבדון
Una ráfaga de ametralladora terminó con su vida.
Maldita zorra-Matther decidió que había que dar un escarmiento ante tal indisciplina- quemadlas a las dos junto con la caja. Y que construyan otra, mañana en lugar de un número se sacarán dos.
Tras el espectáculo ambos oficiales se retiraron en dirección al Jeep que esperaba al coronel.
Matther -dijo Iro Sotushi – si va a quemar la caja, démela. Será una estupenda prueba de las razones que explican la eficacia de éste campo, dicen que una imagen vale más que mil palabras, y es cierto. Mis superiores quedarán impresionados.
La caja viajó a Japón por aire, la misteriosa inscripción marcaba indeleble su lateral.
Llegó a primera hora de la madrugada del 6 de agosto de 1945 a Hiroshima recibiéndola un cielo completamente encapotado que, de forma súbita, aclaró.
2007.12.31

Me gustaba subir a ese acantilado por la vista que había, por el sol y por los colores. Era uno de esos sitios que por su dificultad, casi siempre estaba solitario. Otra razón por la que me gustaba.
Ese día no estaba sólo, había alguien pintando. Me acuerdo que pensé,- vaya!, -, un leve pensamiento, pero yo es que soy de pocas palabras.
- Hola, buenos días-
- Hola- él ni me miró absorto en el lienzo en el que ya aparecían manchas de colores que iba distribuyendo con una paleta.
- ¿Le importa que mire? – yo había decidido que hoy no tendría sesión mística y que la subida era demasiado dura como para bajarme así, sin más.
- No, no me importa- Seguía sin mirarme. -pero le ruego que guarde silencio.
La obra era un paisaje, el que se veía desde el acantilado. Azul cielo sobre azul mar, con la costa delimitando la parte izquierda del lienzo en colores terrosos. Hábilmente el pintor mezclaba colores y los aplicaba sobre los ya puestos consiguiendo tonalidades en cuyos matices estaba lo perseguido por su autor.
-Dime, ¿que ves?- la pregunta me sorprendió. No esperaba que él rompiera el toque de silencio que me había ordenado.
- Veo un paisaje, el de ahí enfrente- dije yo señalando con un gesto de la barbilla.
El sujeto siguió pintando, y yo perdí momentáneamente el interés por su cuadro desconcertado.
- Es eso, no?- no me podía quedar así.
- No, no es eso- él seguía pintando.
-Pues se parece mucho- ya me estaba tocando las pelotas el listo éste.
- Pinto mi alma- me contestó.
- Ahhhhhh!!!!!- iba siendo hora de bajar de allí, lo mismo guardaba en el maletín ese sucio una sierra de esas automática.
- El alma, muchacho, no tiene forma. Es como el agua, toma la forma de su recipiente. Mi recipiente es ese paisaje, el que crees ver en la pintura.
- Entiendo- tenía sentido eso.
- Bien, dime que ves ahora- la pintura estaba casi acabada, yo me esforzaba queriendo ver más de lo que mis ojos veían, pero seguía viendo un paisaje. Aunque sabía que la respuesta no era esa. – No ves nada, eh?- El pintor dejó la paleta y su tabla sobre el suelo, y sacó un paquete de Nóbel. -fumas?- dijo ofreciéndome un cigarrillo. Yo asentí y lo cogí mientras sacaba mi mechero y le daba fuego. El se sentó en unas rocas y me miró, dio una calada al cigarro y me dijo.
- Si quieres ver como es mi alma hoy, tendrás que mirar con la tuya. No mires con los ojos.- mi expresión decía lo que él enseguida adivinó. – para mirar con el alma, no debes fijarte en los detalles esos te engañarán, mira el conjunto deja que se meta dentro de ti.- Yo miraba el cuadro.- Ahora, cierra los ojos- yo lo hice.
-¿Dime, que ves ahora?- yo continuaba con los ojos cerrados.
- Veo luz, veo la armonía de los colores, veo al mar dándose la mano con el cielo, veo una tierra oscura donde la luz no llega. No se mezclan. Veo el perfil del acantilado que se mete en el agua, como si quisiera bañarse en ella. Veo al mar retirándose con la marea baja, como si no quisiera ese trozo de tierra.- Yo estaba flipando.
- Me llamo Antonio, tengo cáncer y me quedan 2 meses de vida. Y mi alma es la tierra que has descrito, la costa del acantilado que lucha por sumergirse en la vida, pero ella ya ha decidido.
Cuando bajé por el acantilado, ya no era el mismo.
Al día siguiente regresé para buscarlo, y me encontré un cuadro apoyado en el lugar donde había estado hablando, con una nota :
” Piensa que lo que se puede ver, no es sólo lo que tus ojos te muestran. Tus ojos es sólo uno de tus sentidos. No estés triste por mí chaval, la muerte es algo que todos debemos probar, al menos una vez.”
2007.12.30
Whisper solía vagar por el cementerio de “Barrio Infierno” la soledad de la paz eterna le excitaba. Iba y venía de las tumbas a los nichos hasta llegar al orgasmo.
Claro que por eso lo quemaron.
En barrio Infierno no cabían las rarezas, allí o eras un hijo de puta o un negro.
Jaky era negro, de nacimiento. Fue a más oscuro si cabe.
Pero Jaky era la mano derecha de O´Malone, su ejecutor. Su primer trabajo consistió en asustar a un soplón. Jaky lo esperó en su cochera, lo cogió, lo llevó a un descampado y le pegó un tiro en la pierna, le dijo..
Tienes unos 45 minutos de vida antes de desangrarte. Ahí abajo hay un hospital con servicio de URGENCIAS, se tardan 20 minutos en bajar. Tu lo podrías hacer en 44.
Corre.
Jaky era respetado en la comunidad.
Barrio infierno es así, de extremos. Allí no hay primavera ni otoño. Sólo verano e invierno.
No vayáis a Barrio infierno, no os gustaría. Sus calles por las noches la iluminan farolas apagadas. Las sombras son asesinas, y los superhéroes no existen.
No hagáis como D’orto.
D’orto era el peluquero de “Barrio Infierno”, pero por las noches se convertía en “Drac Queen” del “Whales Tabern” . D’orto era la reina de la noche, sus medias naranjas y labios color amarillo causaban furor entre su público. Pero un día se enamoró de él Wenceslao, el negro gigante de Motzilla.
Fue una muerte por apuñalamiento. Pero D’orto, murió feliz.
No vayáis.
2007.12.29

Apenas quedaron las letras
entre tantas idas y venidas
nos despojamos de poetas
para desterrar la vida vivida
Camino pues sólo en el sentimiento
enfrentando quehaceres y prisas
ahogando un breve lamento
que surge al torcer una esquina
No quiero nada de lo entregado
sólo quiero mi mochila
donde guardo lo importante
lo que me regaló la vida
Y quiero beber sólo el amargo trago
de lo que fue una sonrisa
un algo que quise
y se perdió con la brisa.
Son sonetos que se encuentran
que tontean y terminan
son palabras que se quedan
y muestran un alma vacía.
2007.12.28

Hace mucho tiempo, tanto, que ni siquiera el tiempo existía, el mundo no era como ahora lo conocemos. Era distinto, sólo “las hadas intemporales” poblaban el espacio. Ellas tenían alas y volaban de aquí para allá, siempre flotando, durmiendo en las estelas de los cometas, comiendo polvo de estrellas, y visitando miles de puestas de soles distintos.
Un día un hada llamada Hirquiriona encontró una flor. Estaba adherida a un cometa pequeño, el hada quedó impresionada ante la flor y quiso cogerla pero al pronto de arrancarla, un enano salió disparado de su escondite.
— !Suelta la flor! —el enano estaba muy enfadado—¡Es mía!
El hada jamás había visto un enano, pero no se asustó. Las hadas son muy poderosas y no tiene miedo a nada. Pero como tampoco quería causarle daño, le dijo:
—Dime duendecillo ¿Cuál es el secreto de la vida de una flor?
—La tierra —contestó el enano—, la tierra alimenta a la flor y la sujeta.
El hada corrió la voz, y miles de hadas recorrieron el universo buscando trozos de tierra desprendidos del volar de los cometas, e iban juntándolos todos como si fuera plastilina y así se formó el mundo, de juntar tierra.
Y conforme iban juntando tierra, iban plantando flores y más contentas se ponían. Las flores formaron bosques y —de esa forma— se formó el mundo tal y como ahora lo conocemos, y es por esta razón por la que, si queréis encontrar un hada, debéis ir al bosque, pues ellas viven allí, cuidando de sus flores.
2007.12.27

Había una vez un álamo que vivía a orillas de un río. En las largas tardes de verano el álamo hacía por dar conversación al río. Sin embargo, el continuo fluir de éste impedía una conversación coherente.
Lo mismo pasaba en primavera y en otoño.
Al llegar el invierno sucedía que el río se congelaba y entonces en su quietud, se dirigía al álamo con el deseo de contarle sus peripecias del año transcurrido. Pero entonces el álamo no estaba, pues en invierno el árbol hibernaba.
Ocurría que cada uno desconocía los motivos de las no respuestas del otro, porque claro, el río nunca había sido árbol y no sabía que hibernaban en invierno. De igual forma el árbol nunca había sido río e ignoraba que su espíritu era viajero lo cual le impedía poder hablar con él al estar siempre en movimiento.
Así que cada uno sacó sus conclusiones por separado.
El árbol reflexionó que seguramente el río pensaba que él era aburrido ya que nunca había viajado y siempre permanecía en el mismo lugar. Sí, seguro que esa era la razón.
Por su parte el río, pensaba que el árbol lo ignoraba. Y decidió que el árbol era un ser engreído y orgulloso por tal cuestión.
Ambos se convirtieron en enemigos y en esa enemistad, el río socavaba el lecho donde el árbol enraizaba con la intención de desplomarlo.Por su parte el árbol hacía crecer sus raíces en un estrechamiento del cauce, con el propósito de taponarlo y que el río embalsara y dejara de ser río.
Un día, el maestro búho se mudó al álamo y se apercibió de la situación que estaba destruyendo a ambos seres, que obligados por el destino a vivir juntos se destruían mutuamente por una enemistad cada vez más enconada.
En su sabiduría, el búho rogó solución a los duendes del bosque. Y ellos, que le debían un favor al búho accedieron.
Los duendes hicieron al álamo de hoja perenne, de forma que en el invierno el árbol no tenía necesidad de dormir y así pudo hablar con el río mientras estaba congelado. Ambos, encontraron la comunicación que necesitaban y se dieron cuenta que nada tenían que ver las ideas que cada uno se había formado del otro. Comprendieron que sólo la falta de oportunidad había hecho que prejuzgaran la situación hacia derroteros equivocados y destructivos.
Y así se convirtieron en grandes amigos.
2007.12.27

Ya sin futuro, queda el presente
donde aro surcos sin cuidado,
dejando la prudencia a un lado
para que no moleste
Cojo semillas a mi antojo
fijándome en su color
Y aro en torcidos surcos
haciéndolos profundos.
Como la verdad,
y veo que crecen tallos
verdes y amarrados
al campo de la hierbabuena
lejos del dolor y la pena
prometiendo florecer
Y es entonces
cuando en silencio,
oculta entre entusiasmos,
aparece la mala hierba
esa que agarra en mil formas
inherente a la cosecha
que hace grande lo pequeño
e importante
lo que no lo es.
Y maldice a lo que es tu tiempo
obligándote y requiriendo
que descanses en sus entrañas
engañándote con la esperanza
de cercenarla,
para poder seguir
Y empieza esa pelea
que ya está perdida por comenzar.
Pues gana cuando detiene
el impulso de crear.
2007.12.26

Siempre me resguardo en tierra extraña,
me doy una vuelta en mí mismo,
como un paño enrollado,
como una toalla doblada,
como un pañuelo en un bolsillo.
Desde el fondo se divisa el abismo
que mantengo a distancia prudente,
sin poder remediar, por curiosidad más que nada,
asomarme a sentir el vértigo
que marea
pero que es irresistible.
Te juntas tanto contigo mismo,
que saludas a la sombra de tus dudas,
que no sabe si hacer lo propio,
Siempre, cuando retorno.
Me sacudo,
me estiro,
y retomo el poder.
2007.12.26

Cansino de caminar se detuvo en el cruce, dos caminos pueden ser muchos en función de las ganas que tenga uno de afrontarlos.
Miró a la izquierda y vio polvo y piedras, a la derecha, lo mismo.
Dio la vuelta, y regresó a Barrio Infierno.
Entró en “Whales Tabern”.
— Qué tal Jacks?, ya de vuelta?. — Harry le puso una cerveza, bien fria. En un vaso largo de tubo, con dos dedos de espuma y el opaco del vidrio haciendo gala del frio. Cerveza rubia, con el hilillo de espuma derramado y recorriendo lentamente el tubo helado, como si el tubo vomitara su exceso de alcohol en esa noche ya tardía.
Jacks miró el vaso de cerveza, los cuarenta grados durante 55 minutos pateando el desierto, el sudor que amenazaba con deshidratarlo, y la boca llena de tábanos que la aguijoneaban le suplicaban un trago helado de cerveza.
— Si — su mano viajaba sin oir a nadie rumbo a la escuadra de la barra donde esperaba la única rubia que había deseado más que a Raquel. Esa cerveza.
Una mano giró el taburete — Eres un bastardo, — un bofetón le ladeó la cara e hizo salir espumarajos blancos de su boca, como un toro corriendo San Fermín. — Por qué has vuelto?, — Raquel podía matarlo a golpes si quisiera, había manejado una apisonadora manual durante 15 años, 300 días al año. Al final le dio dos pasadas a su capataz y se mudó a Blood Avenue, donde Jacks se la cepillaba, día sí y día también.
En el suelo Jacks jadeaba, — un día te mataré, te meteré el cañón de mi pistola por el coño y apretaré el gatillo.
“necesito esa cerveza”
Jacks, hizo ademán de levantarse.
—Tú no puedes hacer eso cariño, tu me quieres — Raquel se levantó la falda hasta la cintura — Harry, piérdete! .
Sentándose a horcajadas sobre la boca de Jacks se hizo el tanga a un lado.
Jacks bebía, sediento hasta el extremo de un ser humano, la única humedad que tenía a su alcance era almíbar para él. Frenético hundía más y más su cara entre esos muslos que temblaban al abrirse y levantaba la cabeza intentando exprimir el jugo que le daba la vida, moría por chuparla.
Raquel iba y venía entre oleadas de orgasmos. Cogió la cerveza y la derramó por su pubis.
Jacks bebió su cerveza. Fría, caliente, húmeda.
Agotados Raquel se dejó caer hacia delante hincando las rodillas junto a las orejas de Jacks que no podía cerrar la boca.
— bien cariño, dime ¿por qué volviste? — Raquel lo miraba a través de sus piernas.
— Sabes?, hay caminos que no merecen recorrerse y te dejan en la decepción, hay otros que no pueden ser recorridos, son los que te frustran.
— Hay más caminos Jacks.
— Sí, está el de vuelta. Lo mismo pensé yo.
2007.12.26

Mucho se ha hablado de la sonrisa de la Gioconda, al parecer es importante conocer los últimos motivos, las últimas razones, la historia oculta que se esconde detrás de las grandes cosas que hicieron los grandes hombres. Sin duda, creemos que descubrirlas y entenderlas nos darán pistas de por qué son grandes los grandes, de cual es el secreto de su talento y quizás, otra vez el quizás*, de obtener esa llave que abre la puerta de la inmortalidad que es el talento. Bueno, el talento reconocido.
¿Donde está el talento?
*.Nota del autor. Es referido a que el quizás es una constante en sus escritos reflexivos, de ahí que el quizás indique que es un escrito reflexivo.
En 1979, cuando yo tenía 13 años, mi padre** compró una antigua mansión que perteneció a los Médicis y que su actual propietario no podía mantener. Ello, junto a la fascinación por trascender de mi querido viejo, hizo que de la noche a la mañana fuéramos propietarios de una casona que pedía a gritos una fortuna para su mantenimiento.
**. El verdadero, siempre según mi madre.
- Mañana nos vamos a Italia, vamos a ver la casa-, la casa se había convertido en uno más de la familia, no había necesidad de preguntar qué casa, bueno tampoco es que tuviéramos más, además de lógicamente en la que cohabitábamos.
- Yo no puedo papá, he quedado para el cine- y es que a los 13 años esas cosas son importantes. Pero yo era, lo sigo siendo, el primogénito. Y todos los primogénitos que me lean lo entenderán. Los demás, no tanto.
- Hijo, esa casa será tuya algún día así que no me toques las pelotas y vete haciendo las maletas para el fin de semana-
Yo, lógicamente se lo dije a mi madre que era la encargada de maletas y logística en general.
Cuando llegamos a la casa fuimos visitando las estancias, mi padre llamaba así a las habitaciones, de forma y manera claramente distinta.
- Qué maravilla, que techos!! Te has fijado?..son altísimos. Mira el pavimento, es piedra tallada!!, subamos al piso de arriba.- Yo miraba, y conociendo al que me pagaba los vicios, callaba.
Cuando subimos al piso de arriba, encontramos una nota del antiguo propietario que decía :
“Ci è una leggenda in questa una casa che dice che un documento esiste che spiega il sorriso mysterious del Gioconda, quello il Médicis nascosto da un certo motivo senza scoprire. Tale nota non è stata scoperta mai, ma nel caso quella esso comparisse, io informa a lui che è il patrimonio della Repubblica italiana. Il contratto d’acquisto e vendente forza queste un’informazione e le trasmetto appena come me le ho dette al mio dentro relativo giorno.”***
*** Trad. *** Hay una leyenda en ésta casa que dice que existe un documento que explica la misteriosa sonrisa de La Gioconda, que los Médicis ocultaron por algún motivo desconocido. Jamás se ha descubierto tal nota, pero en caso de que apareciera, le informo que es patrimonio de la República Italiana. El contrato de compra venta obliga a ésta información y se la transmito igual que me la dijeron a mi en su día.
- Qué pone ahí?-, el tono de mi padre era elevado como si subiendo la voz la nota fuera a hacerse legible.
- Dice que hay una maldición en la casa- bueno, vosotros ya me conocéis.
- ¿Una maldición?,¿pero qué tontería estás diciendo?, si tú no sabes italiano idiota!!.
- Pero papá, el italiano es muy parecido al latín, y estoy dando latín en el instituto, y pone que hay una maldición en la casa.
- ¿Qué más pone?, ¡!dime lo que explica!!- mi padre no las tenía todas consigo.
- Según esto, quien visite más de dos veces al año la casa será poseído por el alma de la Gioconda y estará condenado a sonreir de forma idiota toda su vida, como le pasó a uno de los Médicis. No pone cual. – dije yo improvisando sobre la marcha.-
- Dios mio!!- mi padre era muy acojonado para esas cosas, cuestión que yo ya sabía.
- Dice que si nos pasa avisemos a no se quién de la República Italiana.
Mi padre se enfadó muchísimo, se sentía engañado. Así que ya salíamos con el firme propósito de vender la casa, cuando vió algo en el suelo. Se paró.
- ¿Qué pasa?- yo miraba y miraba, y veía….pues un suelo.
- Ahí hay algo, el rodapié de la pared es la mitad junto a la esquina de la habitación que en el resto. ¿No lo ves?
Yo admiraba a mi padre, era el tío más listo que me había encontrado en la vida hasta el momento, y además sabía un huevo de obra.
- ¿Nos vamos?- dije yo.
- No hombre!!, tenemos que aprovechar ésta visita, después de ésta sólo nos quedará una para este año. Espera. – Mi padre cogió una pequeña navaja suiza que siempre le acompañaba y escarbó en el suelo. Después de varios intentos, una fina laja de piedra asomó en su mano- Mira!!, es un falso suelo debajo está el original, el exceso de grosor es lo que hace que el rodapié parezca más fino en éste lado de la estancia.
-Habitación papá.- que manía.
Mi padre fue desgajando trozos de entresuelo con paciencia y tesón, mientras yo empezaba a estar interesado en lo que pudiera significar aquello.
Mira ¡!- su dedo apuntaba bajo- , cuando seguí su trayectoria observé un portafolios de piel oscura del tamaño de una cuartilla. Lo abrimos, y dentro, entre numerosos esbozos y manuscritos, había uno con una letra exquisita que enseguida llamó nuestra atención.
Cogimos el portafolios y la nota del ex propietario y nos fuimos para España. Allí, lógicamente tradujimos las notas de forma discreta, cosa que me costó un mes sin paga ni señal.
Nos quedamos boquiabiertos
Jamás hemos contado esto a nadie por temor a las represalias del Gobierno Italiano que sin duda haría todo lo posible por recuperar lo que en justicia es suyo. Vendimos la casa, y hoy me decido a contarlo por que en éste concurso de relatos nadie creerá lo que cuento.
La nota, en un perfecto inglés decía :
“It is probable that it seems impossible to them, and the truth is that it would understand them. I am called Austin Gollan, and I write to them from 11021. Its future. I am painter, very good. I painted the Gioconda. The laughter is ed of you. Everybody will watch explaining a work the past that was painted in the future. And this one is the proof of it. They can autentificar the note and they will find that the paper is of century XV, and these words that I say to them are in perfect an English .” ****
………………
**** Trad. Es probable que les parezca imposible, y la verdad es que los entendería. Me llamo Austin Gollan, y les escribo desde 11021. Su futuro. Soy pintor, muy bueno. Yo pinté la Gioconda. La risa se ríe de ustedes. Todo el mundo mirará al pasado para explicar una obra que se pintó en el futuro. Y ésta es la prueba de ello. Pueden autentificar la nota y encontrarán que el papel es del siglo XV, y éstas palabras que les digo están en un perfecto inglés.
Y así estamos, con un secreto que nos podía hacer millonarios, y también llevarnos a la cárcel.
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