El álamo y el rio

Posted by Charlie on Diciembre 27th, 2007 filed in Cuentos para niños.

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Había una vez un álamo que vivía a orillas de un río, en las largas tardes del estío de verano el álamo hacía por dar conversación al río. Sin embargo, el continuo fluir de éste impedía una conversación coherente.

Lo mismo pasaba en primavera y en otoño.

Al llegar el invierno sucedía que el río se congelaba y entonces en su quietud, se dirigía al álamo con el deseo de contarle sus peripecias del año transcurrido.

Pero entonces el álamo no estaba, pues en invierno y coincidiendo con la caída de la última hoja del ramaje de la copa, el árbol hibernaba.

Ocurría que cada uno desconocía los motivos de las no respuestas del otro, por que claro, el río nunca había sido árbol y no sabía que hibernaran en invierno.

De igual forma el árbol nunca había sido río e ignoraba que su espíritu era viajero lo cual le impedía poder hablar con él al estar siempre en movimiento .

Así que cada uno sacó sus conclusiones por separado.

  • - El árbol pensó que el río no quería hablar con él, y en su imaginación reflexionó que seguramente el río pensaba que él era aburrido ya que el árbol nunca había viajado y siempre permanecía en el mismo lugar. Sí, seguro que esa era la razón.
  • - Por su parte el río, pensaba que el árbol lo ignoraba. Y decidió que el árbol era un ser engreído y orgulloso por tal cuestión.

Ambos se convirtieron en enemigos y en esa enemistad, el río socavaba el lecho donde el árbol enraizaba con la intención de desplomarlo.

Por su parte, el árbol hacía crecer sus raíces en un estrechamiento del cauce, con el propósito de taponarlo y que el río embalsara y dejara de ser río.

Un día, el maestro búho se mudó al álamo y se apercibió de la situación. Situación que estaba destruyendo a ambos seres, que obligados por el destino a vivir juntos se destruían mutuamente por una enemistad creada por ellos mismos.

En su sabiduría, el búho rogó solución a los duendes del bosque. Y ellos, que le debían un favor al búho accedieron.

Los duendes hicieron al álamo de hoja perenne, de forma que en el invierno el árbol no tenía necesidad de dormir y así pudo hablar con el río.

Ambos, encontraron la comunicación que necesitaban y se dieron cuenta que nada tenían que ver las ideas que cada uno se había formado del otro. Comprendieron que sólo la falta de oportunidad había hecho que prejuzgaran la situación hacia derroteros equivocados y destructivos.

Y así se convirtieron en grandes amigos.


2 Responses to “El álamo y el rio”

  1. 1969 Says:

    Con este te conocí, me sorprendiste, y me sigues sorprendiendo. Un beso.

  2. Charlie Says:

    Y me esforzaré por seguir haciéndolo.

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