El Pintor
Posted by Charlie on Diciembre 31st, 2007 filed in relatosMe gustaba subir a ese acantilado por la vista que había, por el sol y por los colores. Era uno de esos sitios que por su dificultad, casi siempre estaba solitario. Otra razón por la que me gustaba.
Ese día no estaba sólo, había alguien pintando. Me acuerdo que pensé,- vaya!, -, un leve pensamiento, pero yo es que soy de pocas palabras.
- Hola, buenos días-
- Hola- él ni me miró absorto en el lienzo en el que ya aparecían manchas de colores que iba distribuyendo con una paleta.
- ¿Le importa que mire? - yo había decidido que hoy no tendría sesión mística y que la subida era demasiado dura como para bajarme así, sin más.
- No, no me importa- Seguía sin mirarme. -pero le ruego que guarde silencio.
La obra era un paisaje, el que se veía desde el acantilado. Azul cielo sobre azul mar, con la costa delimitando la parte izquierda del lienzo en colores terrosos. Hábilmente el pintor mezclaba colores y los aplicaba sobre los ya puestos consiguiendo tonalidades en cuyos matices estaba lo perseguido por su autor.
-Dime, ¿que ves?- la pregunta me sorprendió. No esperaba que él rompiera el toque de silencio que me había ordenado.
- Veo un paisaje, el de ahí enfrente- dije yo señalando con un gesto de la barbilla.
El sujeto siguió pintando, y yo perdí momentáneamente el interés por su cuadro desconcertado.
- Es eso, no?- no me podía quedar así.
- No, no es eso- él seguía pintando.
-Pues se parece mucho- ya me estaba tocando las pelotas el listo éste.
- Pinto mi alma- me contestó.
- Ahhhhhh!!!!!- iba siendo hora de bajar de allí, lo mismo guardaba en el maletín ese sucio una sierra de esas automática.
- El alma, muchacho, no tiene forma. Es como el agua, toma la forma de su recipiente. Mi recipiente es ese paisaje, el que crees ver en la pintura.
- Entiendo- tenía sentido eso.
- Bien, dime que ves ahora- la pintura estaba casi acabada, yo me esforzaba queriendo ver más de lo que mis ojos veían, pero seguía viendo un paisaje. Aunque sabía que la respuesta no era esa. - No ves nada, eh?- El pintor dejó la paleta y su tabla sobre el suelo, y sacó un paquete de Nóbel. -fumas?- dijo ofreciéndome un cigarrillo. Yo asentí y lo cogí mientras sacaba mi mechero y le daba fuego. El se sentó en unas rocas y me miró, dio una calada al cigarro y me dijo.
- Si quieres ver como es mi alma hoy, tendrás que mirar con la tuya. No mires con los ojos.- mi expresión decía lo que él enseguida adivinó. - para mirar con el alma, no debes fijarte en los detalles esos te engañarán, mira el conjunto deja que se meta dentro de ti.- Yo miraba el cuadro.- Ahora, cierra los ojos- yo lo hice.
-¿Dime, que ves ahora?- yo continuaba con los ojos cerrados.
- Veo luz, veo la armonía de los colores, veo al mar dándose la mano con el cielo, veo una tierra oscura donde la luz no llega. No se mezclan. Veo el perfil del acantilado que se mete en el agua, como si quisiera bañarse en ella. Veo al mar retirándose con la marea baja, como si no quisiera ese trozo de tierra.- Yo estaba flipando.
- Me llamo Antonio, tengo cáncer y me quedan 2 meses de vida. Y mi alma es la tierra que has descrito, la costa del acantilado que lucha por sumergirse en la vida, pero ella ya ha decidido.
Cuando bajé por el acantilado, ya no era el mismo.
Al día siguiente regresé para buscarlo, y me encontré un cuadro apoyado en el lugar donde había estado hablando, con una nota :
” Piensa que lo que se puede ver, no es sólo lo que tus ojos te muestran. Tus ojos es sólo uno de tus sentidos. No estés triste por mí chaval, la muerte es algo que todos debemos probar, al menos una vez.”


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