Un cuento para Mario

Posted by Charlie on Enero 2nd, 2008 filed in Cuentos para niños.

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Había una vez un niño, un niño soñador. De los que están siempre en babia, él era feliz en su mundo creado para si mismo. Donde hadas, elfos y brujas andaban a sus anchas.

Un día, vió llorar a su padre. Eso lo descompuso, ya que la tristeza no cabía en él. Se sintió muy triste, y esa noche cuando su padre terminó el cuento que todas, todas la noches le acompañaba a dormir, le preguntó.

-           Papá, por qué lloran los papas?

-           Mario, la vida no es como la sientes de niño, la vida es correr para no llegar y en la carrera, dejarte la propia vida.

La explicación dio que pensar a Mario, a partir de ese día empezó a fijarse en la vida de sus padres. Vió que se levantaban temprano, que iban a trabajar, que le llevaban al colegio, que hacían los trabajos de casa, que lo llevaban al médico, a natación,…y muy, muy de vez en cuando, veía a sus padres reir juntos y abrazarse…y comprendió lo que quería decir su padre.

El correr, no te deja vivir.

Mario se lo contó a Atergo, el duende, que a su vez se lo contó a Nebrisa la diosa de los sueños, que consultó con Recartes.

Recartes era el brujo que todo lo sabía, por que era el más viejo y el que tenía la barba más larga. Y eso, es importante en el mundo que gobierna a los niños : la barba.

Recartes pensó y pensó, hasta que dio una solución que haría que su padre no tuviera que correr, y así poder vivir la vida, y no volver a llorar.

Nadie sabe que pasó, pero al dia siguiente. Todos los relojes del mundo, desaparecieron. Al principio fue un caos, nadie sabia cuando empezaba el trabajo, ni cuando terminaba, ni a que hora comer. Los mercados internacionales, desaparecieron en poco tiempo, las organizaciones, estados y paises, se diluyeron en un tiempo que no se podia medir.

Poco a poco, la vida empezó a regirse sin tiempo, se comía cuando se tenía hambre, se trabajaba cuando se tenia algo que hacer, no había prisa ya que el tiempo no existía.

Y así, el padre de Mario nunca volvió a llorar.

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