El diablo en sus ruedas
Posted by Charlie on Enero 10th, 2008 filed in relatosEl cochecito eléctrico me acorraló en el escaso zaguán que había inventado en mi piso de 45 metros cuadrados. Sus faros se me antojaban ojos diabólicos, y la defensa delantera sonreía, juro por Dios que sonreía.
Con un movimiento pausado alargué la mano hacia el paragüero y cogí un bastón decidido a morir peleando. Esperando el siguiente ataque, flexioné las piernas mientras mi mente me repetía aterrada “be water, my friend”.., el artilugio endemoniado reculó saliendo a toda velocidad pasillo adelante hasta meterse un cepazo contra la puerta cerrada del aseo que parecía invisible a sus ojos, a sus faros quiero decir.
Tras cuatro o cinco empellones, que no hicieron mella en su estructura, el cochecito giró a la izquierda desapareciendo en mi dormitorio.
Yo suspiré aferrado al bastón, convencido de haber encontrado el arma definitiva anti-coches de juguete con vida propia. Acerqué la oreja, pegada aún a mi cabeza, al cuarto oscuro reducto de mi enemigo.
Nada, silencio.
Encendí la luz con un rápido movimiento de muñeca que voló de nuevo al bastón.
Nada.
Me replanteé mi situación rápidamente, imaginé mi conversación con la policía..,
- Emergencias, ¿dígame?
- Hay un coche de juguete que me ataca, socorro.
La descarté.
Armándome de valor, me agaché pegando la misma oreja de antes al suelo. En el fondo, pude ver a esa arma del diablo que descansaba sin duda planteándose una nueva estrategia para aterrorizarme.
Sin saber que hacer, cerré la puerta del dormitorio y me dirigí al salón donde, más por desesperación que por rigurosidad, volví a contemplar el mando a distancia del artilugio que estaba como lo dejé, con la tapa abierta para meterle las pilas.
La verdad, no sé si tenía más miedo al coche o al ridículo de explicar mi situación. El cochecito era un regalo para mi único sobrino, me pareció un buen regalo, pero ahora deseaba poder retroceder en el tiempo para comprarle la PSII.
¿Qué hace uno en éstos casos?
Volví al dormitorio, el juguete seguía debajo de mi cama cosa que yo interpreté positivamente - el bastón lo debe acojonar, pensé-; agachado en una posición imposible que me permitiera salir huyendo a toda velocidad golpeé en dos ocasiones su capot trasero, no se movió. Animado por su nula reacción, desplacé lateralmente el vehículo con el bastón esperando lo peor - los tigres acorralados son los más peligrosos. Bueno cuando tienen crías también, pero ese no es el caso-, el coche quedó a la vista en mitad del dormitorio.
Entonces arrancó dirigiéndose hacia mí.
Yo solté el bastón dando un salto hacia la puerta con una sola idea en la cabeza, huir. Ahora era yo quien corría pasillo adelante hacia la puerta que abrí sin consideración precipitándome al vestíbulo donde.., encontré a mi vecino con un coche exacto al mío manejándolo con habilidad a través de su mando a distancia.
Maldita sea.

Enero 10th, 2008 at 21:32
Jajajajajaja. Qué bueno!!! Me ha encantado lo de “Hay un coche de juguete que me ataca, socorro” He podido casi oir esa voz al otro lado del teléfono. Felicidades, crack. He disfrutado también leyendo tu tentación, campeón. Si eras bueno con los acertijos, ni te cuento con los relatos. Ha sido un placer ver cómo te soltabas la melena (cof, cof). Un besazo!!!
Enero 10th, 2008 at 21:57
Me encanta cuando hablas así, subes mi ego hasta el infinito y más allá.., estoy encantao que te guste mi cuentito..; pero es que los enigmas, son asi!!!..tonterias que en el momento no caes.
Besos, reina mora.
Enero 11th, 2008 at 11:58
Muy divertido. Un “Christine” en miniatura hasta que el enigma se resuelve teledirigido por el vecino. Me gusta el ritmo, se lee muy bien.
Y me encanta el final.
Enero 11th, 2008 at 12:30
Me pregunto…¿Qué es un cepazo?
Me ha recordado una vez que una cucaracha gigantesca me perseguía por la casa, también como si fuera un juguete teledirigido, pasillo arriba, pasillo abajo…yo la dejaba hacer y daba un salto cada vez que estaba a punto de tocar mis zapatos. El bicho pasaba de largo, daba la vuelta en seco y
Enero 11th, 2008 at 14:04
Alicia : Pues quitando la forma, yo le encuentro paralelismo en el fondo con el que tu has escrito, cosa que me llama mucho la atención.
Cositas : UN cepazo es una planta de vis gigantesca, ahora bien, en el contexto se puede entender como un porrazo sin consecuencias. Al final hbubo tema con la cucaracha eh pillina?