O´Rey
Posted by Charlie on Enero 11th, 2008 filed in relatosO´rey.
O´rey, tenía 17 años y trabajaba en una panadería. Se levantaba a las 4 de la mañana y terminaba su jornada a las 9.
Entonces cogía su balón de reglamento que él mismo se había comprado y se iba al frontón. Allí solía estar, o no, su amigo Carlos. Daba igual, es lo bueno de los verdaderos amigos, siempre están aunque no aparezcan.
Una vez en el frontón, O´rey dibujó un circulo aproximadamente del mismo diámetro de la pelota con tiza en la pared vertical, y se alejó contando 150 pasos. Después colocó el balón cuidadosamente, dió dos pasos hacia atrás y chutó. El cuero salió despedido a una velocidad asombrosa e impactó justo en el círculo de tiza.
El eco del trallazo, sonó en el frontón. Y a O´rey se le iluminó el rostro.
Pero ese día no estaba solo, había dos personajes que lo observaban disimulados en las gradas cubiertas del frontón.
- - Ves?, te lo dije. Ese muchacho es un crack!, ¿has visto a alguien hacer eso alguna vez?. - ¡!asombroso!!- contestó el preguntado.
- - Yo tampoco me lo creía cuando me lo dijo Santiago, pero llevo viniendo toda la semana y siempre acierta, no le he visto fallar ni una sola vez.
- - Santiago es el padre de su amigo Carlos, no? - Sí,- contestó el primero.
2 años después.
O´rey vio como el cuarto árbitro mostraba su número 9 para el cambio. Agachó la cabeza y se dirigió hacia la banda, saludó a su recambio y se dirigió a los vestuarios.
No había nadie. Aún faltaban 30 minutos de encuentro.
Qué hacía él ahí, - pensó sentado en el banco corrido del vestuario mientras se desataba la bota izquierda con una mano - su carrera había sido meteórica, jugaba en el primer equipo del país y era considerado el mejor jugador del mundo. La fama, el dinero, las mujeres, todo lo había desbordado y sabía que hacía tiempo que no controlaba su vida. Todo tenía que estar calculado, no podía salir sólo a la calle sin que le acosaran fotógrafos y miles de fans, su tiempo ya no era su tiempo, su vida no le pertenecía.
Desnudo se dirigió a la ducha, pulsó el botón del agua y enfrentó la cara a la alcachofa. El agua tardó un momento en regular su temperatura, fría al principio, muy caliente después, templada al final.
Mantuvo pulsado el botón.
Ya no disfrutaba con el fútbol, el destino le había cambiado los plácidos momentos de juego tras su jornada por el éxito, y a cambio se había llevado su disfrute. Su intimidad, su vida. Y como resultado cada vez jugaba peor, ahora jugaba para la galería y no para él.
Jugaba para los demás.
Dejó la ducha correr y terminó de enjabonarse, después se vistió y abandonó el estadio sin decir nada a nadie.
Actualidad.
El dinero es poderoso, O´rey buscó los mejores médicos que le firmaron el certificado que sus abogados le pidieron para negociar su baja del equipo. Finiquitó esa existencia a costa de una pequeña fortuna y desapareció.
Hoy vive en un pequeño pueblo del sur, junto a un frontón público.
Y cada mañana, se oye el tronar de un balón estrellarse contra la pared justo en el sitio apuntado, en el centro de un círculo de tiza.
Donde O´rey quiere que vaya.


Enero 11th, 2008 at 17:34
Son las pequeñas cosas las que nos hacen grandes y grandes son aquellas cosas que así nos hacen sentir.
Al final todo se reduce a ser feliz por uno mismo, por ti y para ti, sin nada más, la mayor fortuna de las personas nace al mismo tiempo que ellas, si la vida está de nuestra parte, qué mejor tesoro que el interior.
Vaya rollo, ¿eh, hermano?
Enero 11th, 2008 at 18:41
http://sondemar.wordpress.com/2008/01/11/les-presento-a-2/
Enero 11th, 2008 at 18:43
B.S. : No es lo que dices, sino como lo dices. Al igual que no es lo que tenemos sino lo que somos (antonio banderas y shakira). Hola hermana.
Morgana : Vengo ya de allí Morgana, con tu permiso te agrego.