O.S.

2008.02.29

Hola soy Loli, y tengo 70 años cumplidos en Enero.

No sabría cómo explicarles a ustedes mi situación actual, todos tenemos una. Pero la mía es la hostia. Con perdón.

Resulta que estoy embarazada. Sí preñá, que diría alguno. Es de me vecinito de arriba, sólo tiene 25 pero también otros 25 que yo descubrí por casualidad tendiendo la colada de un sábado cualquiera.

¡!Qué polla por dios!!.

Eso me trastornó, no volví a ser la misma. Me entró la obsesión sexual. Comprendí que tenía que tirármelo para poder estar en paz. Así que establecí un plan. Lo invitaría a tomar café como buena vecinita y le echaría 4 somníferos para aprovecharme de él cuando estuviera inconsciente. Mi única duda era la dosis, así que hice un cursillo por correspondencia y me preparé a conciencia.

El día de autos el machote estaba sentado frente a mí en el pequeño salón forrado de lana de oveja que tengo, es muy calentico. Y tras beberse el café puso los ojos en blanco precipitándose encima de la mesita de la habitación.

Me temblaban las manos quitándole los pantalones. Después me subió la tensión cuando le bajé los calzoncillos. Ahí estaba, y era toda para mí. La dosis funcionó, y ahora estoy embarazada.

Mi médico me ha dicho que done mi cuerpo a la ciencia cuando muera para que se pueda estudiar, yo le he contestado que era un cabrón y que donara a su madre, pero la cosa va palante.

En fin. Lo que pasa.

Categories : relatos

Fugaz

2008.02.28

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Categories : Flashes   Hiperbreves

Temo

2008.02.28

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Temo a la rosa por su espina

pues me enseña

que la belleza daña

Temo a la ira

que no conoce límite

ni respeto

Temo a la fortuna

que me hace olvidar la desdicha

pero no la elimina

Temo al miedo que es libre

más te encadena,

y se convierte en cárcel

para ser tu dueño

Temo no ser digno

fallar a un amigo

de una boca un beso

Categories : poesia

El fin del mundo

2008.02.26

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Nuestro mundo, la Tierra, es minúsculo comparado con el Universo. Formamos parte del Sistema Solar, perdido en un brazo de una galaxia que tiene 100.000 millones de estrellas , pero sólo es una entre los centenares de miles de millones de galaxias que forman el Universo.

Somos muy, muy , pequeños.

________________

Genofonte estaba enfadado, el cabronazo de Dentoronio se la había jugado de nuevo.

- ¡!Cómo no me he dado cuenta!!,- se lamentaba en voz alta, – ahora pensará que soy débil y que no merezco a Ronania,- Su determinación iba en aumento conforme se iba sintiendo cada vez más acorralado

-¿Y qué pensará ella?. – meneaba insistentemente la cabeza intentando que su orgullo de dios soportara de alguna forma la derrota sufrida.

Necesitaba un movimiento espectacular, aplastar a Dentoronio y hacer de su derrota una victoria.

La primera guerra mundial produjo ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

Dentoronio, oyó el teléfono sonar varias veces antes de contestar en medio de la noche. Él no dormía, nunca lo hacía, le gustaba contemplar las estrellas desde su atalaya, eran minúsculas. Los brillos de los cuásares iluminaban como fuegos artificiales sus noches, y tomaba fotografías de los campos magnéticos que se formaban cuando alguna de esas estrellas topaba con un agujero negro y éste la engullía con todo lo que la integraba, ya estuviera vivo o muerto.

- Dime Genofonte, ¿se te ha pasado ya el cabreo? ¿O llamas para pedir clemencia?,- rió con voz estridente.

- Clemencia?, mira imbécil no deberías descuidar tu partida – rió, mientras a Dentoronio le cambiaba el semblante.

-Cabrón, quedamos en respetar los plazos de recuperación!! aún estaban prosperando! – Genofonte se sintió cogido “in fraganti”.

- Tú y tus reglas!! Métetelas donde te quepan!-

Dentoronio dio un profundo suspiro y maldijo su suerte, Genofonte no pararía hasta ganar o terminar, era su naturaleza. Y él no podía permitir que un niñato le enseñara a jugar al juego en el que él, y solo él, era el verdadero maestro.

La segunda guerra mundial se saldó con 55 millones de muertos.

Genofonte quedó deprimido. – Maldito seas , maldito seas por siempre Dentoronio, tú me has obligado a hacerlo, no quería llegar hasta ese extremo pero tú y tus estúpidas reglas de conveniencia, tú y tu soberbia, tú lo has querido.

La tercera guerra mundial, no tuvo supervivientes. La contaminación de los acuíferos, el enrarecimiento de la atmósfera y la destrucción masiva de bosques, terminaron con cualquier resto de civilización en poco tiempo.

Dentoronio miraba a Genofonte con crudeza

- estarás contento! – a ver a qué jugamos ahora ¡!.

- Lo siento, sé me fue la mano, pero es que me calientas!- dijo Genofonte

-Tú te calientas con la tirilla de un sujetador ¡, pues te toca crear a ti. Y si es un coñazo te aguantas! .Éstos me costaron a mi 2 millones y medio de años para que te los hayas cargado en un santiamén.

- ¡!Está bien!!, lo siento. Me pongo a ello, creo que ésta vez voy a crearlos en gravedad menos tres, a ver si crecen más y se ven mejor.

Categories : relatos

Hojas caídas de calendario

2008.02.25

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Hoy desconté un nuevo día

lo taché de mi calendario,

uno de hojas caídas

de otoños de pena y de sudario.

Hoy mi día se tiñó de roto

y las campanas tañeron en el campanario

tocándole a los muertos

como hacen a diario.

Hoy anduve a oscuras

volví pasos ya andados

para conocer el camino

que, de pronto, se hace largo.

Intentaré soñar un no sueño

que me permita olvidarlo,

olvidar para que resista

olvidar para no recordarlo.

Y miente la noche divina

que promete paz en su letargo

y solo hace la mañana más dura

cuando muere en el día

y se acaba el descanso.

Categories : poesia

Memorias

2008.02.21

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Después de la función de la mañana apareció el tratante de muñecos, desde su silla no podía ver más que su largo sombrero de copa que se agitaba en discusiones con el jefe. Una bolsa atada en su extremo subía y bajaba haciendo que su visión fuera intermitente para mí. El tratante era un hijo de puta, a ella la raptó de casa de su dueña hacía ya dos años cuando iba a follarse a Betty la cocinera que, a cambio, lo llenaba de suculentos manjares para mantenerlo en forma.

La bolsa cambió de manos y unas monedas pasaron al bolsillo del tratante. Tras despedir al facineroso se dirigió a la marioneta vociferando..

- ¡Ésta tarde no bailarás sola Jasmine!, ¡hoy tendrás pareja.! – Mi jefe arrojó la bolsa a mis pies que se abrió al deshacerse un nudo descuidado. De ella, salió un muñeco que llevaba un gorro con una pluma y un traje de marinerito. Tenía una nariz enorme. Una lasciva y sexi nariz.

El muñeco salió del saco visiblemente molesto y se puso en pié, sólo.

Sin cuerdas que lo amarraran se enfrentó a la marioneta que lo miraba descabalada sobre una silla con los ojos como platos.

- ¿Tienes un cigarro? – preguntó Pinocho.

- No fumo, lo siento.- Pinocho hizo una mueca de disgusto- Pero el jefe guarda puros en su despacho.

- ¿Por dónde?

- Tendrás que ayudarme si quieres que te señale. Yo soy una marioneta y no puedo moverme sola, por cierto, ¿tú como lo haces?.

- Es una larga historia,- Pinocho se acercó y estudió las cuerdas atentamente- Así que todo esto hace que te muevas..mmm- Pinocho empezó a menear cuerdas haciendo que la marioneta cobrara vida- Sólo para que me entere, entonces yo puedo hacer contigo lo que quiera manejándote con éstas cuerdas. ¿Es así?

- Pero..¿en qué estás pensando?

..o..

Eso fue hace mucho tiempo, tras esa tarde Pinocho desapareció para ir al colegio y jamás regresó. Ella quedó embarazada además de satisfecha, y ahora cría en soledad mientras recuerda en las tardes de su eterna vida al que fue amante de una noche y amor para siempre.

Dicen que alguna vez se escapa una lágrima de su cara de madera, y si le pudieras preguntar la razón de su pena y, ella pudiera contestarte, te diría que llora cuando su presente pierde la batalla ante su pasado, y comprende que el muñeco de madera se quedó allí, colgado de su memoria para no desaparecer nunca, manejando los hilos de sus recuerdos. Convirtiéndola, aún más, en una marioneta.

Pepito Grillo (de su libro “Memorias”)

Categories : relatos

Reacción

2008.02.17

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Valle de los Reyes. Egipto. Agosto de 2007.

 

 Lunes.

 

Sunriman miraba a su jefe que gritaba excitado ante el descubrimiento de la cueva oculta en la arena, tenía la entrada tapada con unos maderos -ahora al descubierto- y con años y años de arena depositada sobre ellos. El desierto había ocultado su secreto durante milenios, pero no había podido con la tecnología de infrarrojos. La madera es mala conductora del calor, pero eso no quiere decir que no absorba parte de él, la cámara infrarroja había captado una zona ligeramente menos caliente en la arena que cubría la entrada de tablones, eso quería decir que estaba apenas unas décimas de grado más fría, precisamente  por el calor disipado por la madera.

 

Así habían descubierto la entrada.

 

Pero Sunriman estaba preocupado, la tumba maldita de Reops le daba pavor. Había aceptado el trabajo en la confianza que sería otra expedición baldía, unas semanas de buena paga y dos comidas diarias. Pero aquel islandés quemado por el sol lo había conseguido. Había descubierto el mayor secreto de Egipto.

 

La leyenda hablaba de tres sellos que ocultaban la tumba, tres sellos que no deberían abrirse jamás. Tres sellos que protegían a la humanidad.

 

El primero era la enfermedad, el segundo el terror y el tercero la locura. Ellos protegían de la maldición de la concubina de Amenofis “El Dios sin sombra”, que enterrada en vida había pactado con Thot una terrible maldición no escrita destinada a la humanidad que odiaba.

 

Cuentan que fue el mismísimo Amón, quien al conocer la naturaleza de la maldición, colocó esos sellos aterrado.

 

Sunriman observó los pictogramas grabados en la losa de madera que avisaban de las tres maldiciones y miró la cara del extranjero. No habría forma de detenerlo.

 

Se dio la vuelta y se dirigió hacia el Jeep, lo arrancó y fue en busca de su familia.

 

Estación Espacial Europea : E3

 

Martes

 

-          Andrés!!! – gritó Malcom Runaway, comandante de la nave- ven de inmediato!!.

 

El tono urgente empleado por el comandante era anormal, de cabeza fría y carácter forjado en misiones arriesgadas no era de los que perdían los estribos con facilidad y sin embargo gritaba como un poseso.

Andrés voló literalmente a través del módulo intermedio que servía de biblioteca y gimnasio hacia el puesto de observación.

-          Mira!!. -dijo el comandante separándose del ojo de buey del puesto de observación visual-

 

Andrés contempló la tierra, azul..totalmente azul..sólo azul.

 

Pero…Y los continentes?, donde está la tierra? -pregunto Andrés, sin dar crédito a lo que veían sus ojos- Pero es imposible..qué …qué ha pasado?.

 

Se han…. hundido -contestó el comandante-

 

 

Categories : relatos

El silencio de un papel

2008.02.15

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Categories : poesia

El vacío de la venganza

2008.02.13

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El callejón me ahoga a intervalos

Entre paredes que se mueven, y me aprisionan

La locura amenaza con poseerme

Y finjo indiferencia

Pero no la hay

Existe el deseo de escapar

hacia un momento deseado por mi memoria

sin cuerpo, ni forma

ni sitio

ni…

hoy cae el ánimo

en el fondo de la desesperanza

sujeto, apenas, con hilos de esperanza

mientras espero.

Espero

Espero

Sigo esperando.

  • - Estoy aquí.
  • - Ya era hora. Llevo esperando siglos.
  • - Lo siento.
  • - Te mandaría a la mierda, sabes?, mi tiempo me oprime y tú no lo entiendes.
  • - ¡Te he dicho que lo sentía!.
  • - ¡Pues no es suficiente!, quiero que sufras. Eso aplacaría mi coraje.

La habitación oscura envuelve la mesa donde un brazo yace atado a su dueño. Está sentado sobre una silla y tiene girada la cabeza de manera forzada. No quiere presenciar lo que viene ahora, le da miedo. Tuerce  la cabeza para engañar a su presente, que se precipita sobre él. Inevitablemente.

  • - ¡Hazlo si lo vas a hacer.!
  • - ¡Déjame en paz!, estoy saboreando tu miedo, ¿de qué sirve sino?

Dudo, no sé si cortar el brazo de un solo tajo o poco a poco. Dudo entre el placer de la tortura, la música de sus gritos o el no sudar.

Odio sudar  y cortarlo poco a poco me cansaría, y sudaría.

Mejor lo corto de un tajo.

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No recordaba que la venganza siempre me deja vacío.

Pero esa es otra historia.

Categories : Flashes

Exodo

2008.02.13

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Estoy preparado, la agitación a mi alrededor me dice que algo importante está a punto de ocurrir. Somos millones y soy consciente de ello, por eso me siento tan insignificante, lo cual me lleva a no querer formar parte de nada. Ya soy demasiado poco como para diluirme en la generalidad, yo quiero ser yo y que me dejen en paz. Me empujan y avanzo sin poder dirigir mi dirección, el camino se estrecha en un angosto paso donde los empujones te obligan a correr aún más deprisa, que asco, todo está sucio y pegajoso. Me pregunto dónde vamos, no sé porqué de pronto nos hemos empezado a mover. Yo estaba agusto donde estaba.

Es fácil entender que hay una mano tras todo esto.

Puede que Dios exista después de todo, sí. Eso tendría sentido. Ha sido Él.

Siempre hay bajas en el camino, es algo que hay que asumir. Ocurren accidentes y se van perdiendo nuestros iguales, en el instante siguiente te puede pasar a ti, y nadie podrá ayudarte.

Los tullidos se van quedando atrás, forman grupitos de tarados en función de su falta, los cojos van quedando en la cola, los ciegos y desorientados van por caminos inverosímiles todos enganchados unos de otros hacía su desastre, los que no pueden andar quedan flotando en la nada. Se ven escenas terribles, pero no siento compasión, sólo deseo que no me ocurra a mí.

Ahora hay más espacio, es un gusto lanzarse a una carrera desenfrenada sabiendo que no vas a chocar con nadie. Espacio, ese es el verdadero lujo.

Es curioso, ahora noto a faltar la compañía de la multitud. Ahora tengo que decidir mi propio camino, comprendo que es la libertad que asusta al principio pero enseguida te acostumbras. Voy a ir hacia la izquierda.

Ahora hacia la derecha.

Es fantástico.

Decido no tener prisa, ya no hay razón para correr. En la distancia el paisaje es monótono pero seguro, no veo a nadie. Eso me hace volver la vista atrás, donde reflejos aislados me dicen que siguen mi camino.

¿Soy el primero?.

Lo olí mucho antes de verlo, el agua cambió su sabor. Después fue el ruido, un rumor no muy fuerte pero real modificó el equilibrio conocido. Después lo vi. Era enorme y me atraía enormemente, era lo que había estado buscando. Ahora que lo tenía enfrente, lo sabía.

Así que decidí morir en su interior.

Pero no lo hice.

Categories : relatos