Exodo
Posted by Charlie on Febrero 13th, 2008 filed in relatosEstoy preparado, la agitación a mi alrededor me dice que algo importante está a punto de ocurrir. Somos millones y soy consciente de ello, por eso me siento tan insignificante, lo cual me lleva a no querer formar parte de nada. Ya soy demasiado poco como para diluirme en la generalidad, yo quiero ser yo y que me dejen en paz. Me empujan y avanzo sin poder dirigir mi dirección, el camino se estrecha en un angosto paso donde los empujones te obligan a correr aún más deprisa, que asco, todo está sucio y pegajoso. Me pregunto dónde vamos, no sé porqué de pronto nos hemos empezado a mover. Yo estaba agusto donde estaba.
Es fácil entender que hay una mano tras todo esto.
Puede que Dios exista después de todo, sí. Eso tendría sentido. Ha sido Él.
Siempre hay bajas en el camino, es algo que hay que asumir. Ocurren accidentes y se van perdiendo nuestros iguales, en el instante siguiente te puede pasar a ti, y nadie podrá ayudarte.
Los tullidos se van quedando atrás, forman grupitos de tarados en función de su falta, los cojos van quedando en la cola, los ciegos y desorientados van por caminos inverosímiles todos enganchados unos de otros hacía su desastre, los que no pueden andar quedan flotando en la nada. Se ven escenas terribles, pero no siento compasión, sólo deseo que no me ocurra a mí.
Ahora hay más espacio, es un gusto lanzarse a una carrera desenfrenada sabiendo que no vas a chocar con nadie. Espacio, ese es el verdadero lujo.
Es curioso, ahora noto a faltar la compañía de la multitud. Ahora tengo que decidir mi propio camino, comprendo que es la libertad que asusta al principio pero enseguida te acostumbras. Voy a ir hacia la izquierda.
Ahora hacia la derecha.
Es fantástico.
Decido no tener prisa, ya no hay razón para correr. En la distancia el paisaje es monótono pero seguro, no veo a nadie. Eso me hace volver la vista atrás, donde reflejos aislados me dicen que siguen mi camino.
¿Soy el primero?.
Lo olí mucho antes de verlo, el agua cambió su sabor. Después fue el ruido, un rumor no muy fuerte pero real modificó el equilibrio conocido. Después lo vi. Era enorme y me atraía enormemente, era lo que había estado buscando. Ahora que lo tenía enfrente, lo sabía.
Así que decidí morir en su interior.
Pero no lo hice.


Febrero 13th, 2008 at 19:01
El milagro de la vida. Nunca se me habría ocurrido ponerme en ese lugar, en otros sí…
El final, simplemente genial, decicidió morir en su interior y sin pensarlo pasó a ser parte de una nueva vida.
Me ha gustado.
Un abrazo, hermano.
Febrero 13th, 2008 at 22:52
A mi siempre me ha alucinado la idea de lo dificil que es nacer.
Es como si te tocara la primitiva. Uno entre millones qye llega primero en una carrera infernal.
Me estoy poniendo melodramático.
Febrero 14th, 2008 at 11:05
Ya vi que era un escrito para Albanta. Quieres ganar el 1er certamen del nuevo Abanta, eh?
El comienzo de la vida siempre es un milagro, maravilloso, increíble, con tantos obstáculos que parece imposible que suceda.
Pero, es así y sorprende por su naturalidad.
Feliz Día de los Enamorados, hermano.
Febrero 14th, 2008 at 22:15
Eso está en manos de los supertacañones, pero hay mucha competencia. Islas incluidas.
No me comprometas, joia.
Febrero 14th, 2008 at 23:27
¿¿¿¿¿???????? Qué quieres decir??