El fin del mundo

Posted by Charlie on Febrero 26th, 2008 filed in relatos

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Nuestro mundo, la Tierra, es minúsculo comparado con el Universo. Formamos parte del Sistema Solar, perdido en un brazo de una galaxia que tiene 100.000 millones de estrellas , pero sólo es una entre los centenares de miles de millones de galaxias que forman el Universo.

Somos muy, muy , pequeños.

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Genofonte estaba enfadado, el cabronazo de Dentoronio se la había jugado de nuevo.

- ¡!Cómo no me he dado cuenta!!,- se lamentaba en voz alta, - ahora pensará que soy débil y que no merezco a Ronania,- Su determinación iba en aumento conforme se iba sintiendo cada vez más acorralado

-¿Y qué pensará ella?. - meneaba insistentemente la cabeza intentando que su orgullo de dios soportara de alguna forma la derrota sufrida.

Necesitaba un movimiento espectacular, aplastar a Dentoronio y hacer de su derrota una victoria.

La primera guerra mundial produjo ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

Dentoronio, oyó el teléfono sonar varias veces antes de contestar en medio de la noche. Él no dormía, nunca lo hacía, le gustaba contemplar las estrellas desde su atalaya, eran minúsculas. Los brillos de los cuásares iluminaban como fuegos artificiales sus noches, y tomaba fotografías de los campos magnéticos que se formaban cuando alguna de esas estrellas topaba con un agujero negro y éste la engullía con todo lo que la integraba, ya estuviera vivo o muerto.

- Dime Genofonte, ¿se te ha pasado ya el cabreo? ¿O llamas para pedir clemencia?,- rió con voz estridente.

- Clemencia?, mira imbécil no deberías descuidar tu partida - rió, mientras a Dentoronio le cambiaba el semblante.

-Cabrón, quedamos en respetar los plazos de recuperación!! aún estaban prosperando! - Genofonte se sintió cogido “in fraganti”.

- Tú y tus reglas!! Métetelas donde te quepan!-

Dentoronio dio un profundo suspiro y maldijo su suerte, Genofonte no pararía hasta ganar o terminar, era su naturaleza. Y él no podía permitir que un niñato le enseñara a jugar al juego en el que él, y solo él, era el verdadero maestro.

La segunda guerra mundial se saldó con 55 millones de muertos.

Genofonte quedó deprimido. - Maldito seas , maldito seas por siempre Dentoronio, tú me has obligado a hacerlo, no quería llegar hasta ese extremo pero tú y tus estúpidas reglas de conveniencia, tú y tu soberbia, tú lo has querido.

La tercera guerra mundial, no tuvo supervivientes. La contaminación de los acuíferos, el enrarecimiento de la atmósfera y la destrucción masiva de bosques, terminaron con cualquier resto de civilización en poco tiempo.

Dentoronio miraba a Genofonte con crudeza

- estarás contento! - a ver a qué jugamos ahora ¡!.

- Lo siento, sé me fue la mano, pero es que me calientas!- dijo Genofonte

-Tú te calientas con la tirilla de un sujetador ¡, pues te toca crear a ti. Y si es un coñazo te aguantas! .Éstos me costaron a mi 2 millones y medio de años para que te los hayas cargado en un santiamén.

- ¡!Está bien!!, lo siento. Me pongo a ello, creo que ésta vez voy a crearlos en gravedad menos tres, a ver si crecen más y se ven mejor.


2 Responses to “El fin del mundo”

  1. Alicia Says:

    Tú debes ser temible jugando al ajedrez.

  2. Charlie Says:

    Me has dejado soprendido con el comentario.
    El ajedrez es el juego más cruel que conozco, hay que ser malvado para jugar bien.Es obligado.

    Pero creo que cuando juego a ser exagerado y arriesgado en mis movimientos, es cuando realmente juego bien.

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