Gambito de dama
Tengo dos aficiones. Una de ellas es el ajedrez.
Salen blancas.
La conocí en el bar que está justo debajo de la oficina, ella solía venir a comer un pincho y una Heineken al medio día. Llevaba observándola desde hacía seis meses, y me gustaba. Los veinte minutos que transcurrían desde que pedía la consumición hasta que salía por la puerta me daban un margen de maniobra que era suficiente para mi confianza del momento. Entablé conversación con el barman y dejé abonada su frugal comida de forma anónima.
Al día siguiente hice lo mismo encubierto por el camarero que no rechistaba por la propina recibida.
Enroque corto de negras.
- Sé que eres tú – una voz a mi espalda- por favor, deja de pagarme la comida, yo no te conozco de nada y no me parece bien que lo hagas. Si quieres invitarme a cenar dilo, pero hazlo directamente.
- Te invito a cenar.
- No, gracias. Y ahora adiós.
Me sentí paralizado apenas unos minutos, tras ellos, su voz se adueñó de mí. Sus gestos autoritarios y seguros me impresionaron; su forma de darme puerta me cautivó, su olor a menta hizo que imaginara su pubis carente de vello.
Torre a séptima.
Faltaba aún una hora para que ella regresara a su piso de alquiler de la calle Elvira, 57. Esperé a que alguien saliera por el portal mientras me hacía el remolón frente al portero automático del edificio, leía de uno en uno los nombres encasillados en las ventanitas al efecto. Cuando se abrió la puerta, dejé pasar al vecino y le di los buenos días.
Subí hasta el 4ºA, y atranqué la cerradura de la puerta con palillos que corté a testa para que no pudieran sacarlos fácilmente. Después, coloqué un adhesivo bien visible en la puerta del ascensor con mi número de teléfono móvil y las palabras “cerrajero 24 h”.
Jaque.
El teléfono sonó.
- Dígame.
- Mi puerta no se abre, es en C/ Elvira, 57 – 4ºA. Por favor, no tarde mucho.
Mate.





!Será tramposo el tío!
Dicen que en el juego y en el amor todo vale…
Buena estrategia.
Qué listillo….jajjajaa.