la grieta

Posted by Charlie on Mayo 16th, 2008 filed in relatos

Jamás olvidaré ésta tarde de jueves, 15.

El embate de una ola, mientras regresaba a por cebo vivo a la orilla, me desequilibró y metí el pié en una grieta. Fue algo inesperado, siempre puede ocurrir lo inesperado - ¿no? -, sí, sí que puede. Es cómo cuando se atascó aquel ascensor que nunca se había atascado, recuerdo que en el momento que pasó toda mi vida se detuvo, y la inercia que llevaba me empujó con violencia al detenerme. Sentía la urgente necesidad de continuar, y ese era el problema.

Cuando comprendí que debía aceptar que las circunstancias habían cambiado la cosa mejoró, lo urgente ya no era ducharme para poder llegar a casa de Mario a bebernos una botella de J.B., lo urgente era mear encerrado en el ascensor. Maldita sea, ¿porqué siempre te meas cuando subes en el ascensor?. Y después salir de allí. Meé entre el hueco de la puerta y el suelo de la jaula- hasta bonito me pareció aquello - y después me puse a apretar botones…, al final sales.

La grieta me aprisiona mi pie izquierdo, se ha deslizado rasgándome el tobillo que sangra y escuece con la sal del mar. Las aristas de las rocas se me clavan cruelmente si intento moverlo y no puedo apoyarme en él, aún no ha tocado fondo. Eso me deja cojo encima de las rocas y a merced de una marea que sube rompiendo en olas contra el roquedal que entra avanzado en el mar. Me agacho soportando el dolor para poder conseguir con las manos puntos de apoyo adicionales que me equilibran y ayudan a aguantar la fuerza de las olas.

No hay nadie, o eso parece.

La ropa se me pega al cuerpo mojada y empiezo a estar desesperado. No sé cuanto subirá la marea, pero no es necesario que me ahogue para matarme. Está ya atardeciendo y el sol apenas calienta, empiezo a sentir un frio intenso que no mejora conforme sube el agua.

Grito pidiendo auxilio. No se me ocurre otra cosa que hacer.

Una hora después el sol está rojo en el horizonte y amenaza con irse. El agua me llega a la cintura y no puedo estar agachado, me aguanto al vaivén del mar con una sola pierna que me hace sufrir enormemente por el continuo roce de las rocas con mi pie aprisionado. Imagino el pie sangrando, debo de estar perdiendo una cantidad de sangre enorme. Tengo sed, hambre y estoy asustado.

Me pregunto de qué muere uno primero en esas circunstancias.

Una mano me arrastra mientras me voy poniendo azul y los pulmones amenazan con estallarme, tira de mí con una fuerza que no puedo aguantar. Me estoy ahogando, me estoy ahogando, me ahogo..

Me pongo de pié y una bocanada de aire me vuelve a la vida. Me he quedado dormido. Me asusto tanto que decido que la vida bien vale un poco de dolor.

Y tiro del pié decidido a arrancármelo.

Jamás olvidaré ésta tarde de jueves, 15.


6 Responses to “la grieta”

  1. Chus Says:

    Eso es cierto?????????

  2. Rosario Says:

    Yo tampoco.

  3. Anam Says:

    Qué angustia. Estamos vendidos Charlie; hay que vivir el día a día sin hacer muchos planes porque nadie sabe donde estaremos mañana. A mí eso me lo han enseñao las piedritas, hoy estoy estupenda y mañana estoy que no estoy en mí jajajaa. Un besito, buen finde.

  4. Nuna Says:

    Joder. No sé si es verídico o no, pero causa angustia de todos modos. Y me gusta el mensaje… Luchar duele. Pero sacamos fuerzas de dónde no sabemos para hacerlo. Besos de finde ;)

  5. Luis Says:

    Muy bueno..
    Hay días que es mejor no despertar.
    Un abrazo Charlie

  6. H. Says:

    Es como si Chuck Palahniuk se hubiese comido a Jorge Bucay. ¿Has leído ya algo de Palahniuk?

    * Qué apariencia más cojonuda, por cierto. Esto es elegancia y no lo que se ve por ahí. Y es mucho más fácil de navegar que antes.

    ** Leyendo.

Leave a Comment