Para vosotros dos. Ojala os encontréis de nuevo.
Cuando San Pedro abrió la puerta del cielo se extrañó al ver a un ser enjuto y desgarbado, portaba una mochila negra que cargaba en un solo hombro y tenía una gorra de los Nikes.
- Hola – dijo San Pedro con la confianza que da ser el portero del cielo- Bienvenido al paraíso. Aquí nunca desearás nada porque aquí existe todo, y todo está a tu alcance. Es el premio por tu comportamiento en la vida. Déjame ser el primero en felicitarte.- San Pedro le tendió la mano, pero el ser enjuto lo miró con cara de pocos amigos- ¿Qué ocurre, no estás contento?.
- No. Yo no pedí venir aquí.- el individuo estaba visiblemente enfadado- lo único que sé es que faltaban treinta segundos de partido y sentí un golpe en la cabeza, después me encontré en una especie de juicio y alguien dio un martillazo en la mesa y gritó – SALVADO-, y que me he quedado sin saber como termina el partido.
- Pero hombre!- San Pedro hacía aspavientos con las manos- Espera, voy a ver tu expediente- un gesto de su cabeza hizo que apareciera una nube con un archivo kilométrico.- ¿Nombre?
- Jonás.
- ¿Jonás qué más?
- Pues no me acuerdo…, Jonás a secas.
San Pedro empezó a revolver el archivo hasta que extrajo una carpeta, la abrió.
- Te mató una botella de coca-cola – Dijo pasando hojas del archivo- de las pequeñas.
- Ah!
- Te dio en la nuca, te la partió.
- Qué cabrones!.
San Pedro lanzó una mirada de desaprobación.
- El partido terminó 77-76 para los Nikes.
- Si es que somos los mejores.
- Y te has salvado porque aquí dice que siempre tuviste en cuenta a los demás. Porque no pasaste de puntillas ante nadie y porque te tocó sufrir por ello. – San Pedro dejó el expediente en el archivo e hizo un gesto para que desapareciera- ¿Satisfecho?
Jonás pensaba.
- Así que era eso. Los demás. Entonces ¿todas las pajas que me he hecho en mi vida, y por las que me he sentido culpable, no tenían nada que ver?.
- No.
- ¿ Y mis mentiras?
- Esas están disculpadas, mentir va en la naturaleza del ser humano, fue una decisión del jefe.
- Ah!.Pero yo creía….
- No Jonás, no es importante. Lo importante no es lo que hacemos, sino la razón que nos motiva a hacerlo. No se puede juzgar a nadie sin saber los motivos que dictan sus actos. Eso es lo importante.
- Y sin embargo, me he sentido mal mintiendo y haciéndome pajas. ¿Porqué?.
- Por la conciencia. Eso también es culpa del jefe. Él pensó que si no existiera alguna cortapisa para vuestros actos, éstos no tendrían límite. Así que la conciencia es una especie de policía portátil. Cuestión de poner un control para que la vida no se descontrole, y sois vosotros mismos los que lo hacéis. Muy práctico, ¿No te parece?.
- Espectacular.- dijo Jonás- Bien, lo he entendido. ¿Y dices que hay de todo aquí?
- Prueba, te sorprenderás. Dime, ¿que es lo primero que deseas?, aquí está todo permitido.
- Es fácil, quiero la hoja de reclamaciones.