La caja de zapatos. III
Posted by Charlie on Julio 8th, 2008 filed in relatos
Las conversaciones con Soraya se repitieron un par o tres de veces, siempre en el cumplimiento del deber, y cada vez eran más subidas de tono. Sin embargo, no había una periodicidad en las guardias que permitiera una relación llamémosla estable, así que le dí mi dirección en la residencia de oficiales.
Me preguntaba qué estaba haciendo.
Me contestaba que la mili.
Soraya me escribía cartas, cartas de letra redondeada y adornadas con dibujos obscenos y besos de carmín en un estilo claramente influenciado por la mejor escuela de mujeres ardientes que jamás ha existido. El colegio de monjas.
Expresiones como - “pienso en ti encima mía, empujando hasta que mi cabeza golpee el cabecero de la cama y yo caiga desmayada..”- o bien, - “repaso nuestras conversaciones telefónicas en cualquier momento. Hoy, en clase de ciencias, me veía incapaz de separar mi imaginación de tu gorra de oficial mientras la soñaba moviéndose entre mis muslos, me he tocado, y he tenido que morder el lápiz para no gritar”- aunque la que más me gustaba era - ” nada me gustaría más que llenar de sangre virgen el vello de tu polla”. Dibujos de jovencitas en posturas sugerentes hacían de esas cartas, como digo, pasquines de guerras ardientes que desataban mis deseos.
Así era Soraya.
Las cartas seguían llegando, y yo las contestaba a un apartado de correo que mantenía en secreto la identidad de esa artista en ciernes.
Un día me sugirió vernos.
Yo le dije SI en quince idiomas.
Y quedamos.
…
Esas cartas las conservo en una caja de zapatos de madera, con los sobres ya rotos y el papel amarillo por el tiempo. Están bajo un armario que en mi segunda mudanza optó por desfondarse, lo sujeta.
Esa caja de zapatos también conserva un montón de sueños húmedos.
Y una decepción.


Julio 8th, 2008 at 15:27
No te encontraste con ella?
Qué pasó?
Julio 8th, 2008 at 20:24
Los mitos dejan de serlo cuando se convierten en carne y hueso.
Julio 10th, 2008 at 11:56
Ainsss, ¿decepción? Jo. Tamos expectantes…jajaja. Un besito.