Barrio Infierno. Así son las cosas.

Posted by Charlie on Agosto 27th, 2008 filed in barrio infierno

Sobre el tapete verde la mesa hay cinco cartas, tres están descubiertas y dos bocabajo. Miro de nuevo mis tres cartas por si han cambiado. No.

Observo el reloj que fija sus agujas en la madrugada. De camino a la mesa mi único ojo se detiene en el calendario que está debajo del reloj, es día 5 - día de cobro, claro -, el mismo que mes tras mes fija mi visita al Whales Tabern. A veces puedo ir el día 6, pero pocas. Mi suerte apenas da para un día.

Envido con dos fichas de 20 y se cubre la apuesta, somos cinco en una mesa donde la compasión no existe, las emociones se ocultan tras miradas neutras y los jugadores solo hablan con las putas que se acercan a servir bebidas con escotes que sirven de monederos para fichas de 5 y 10 que, religiosamente, les son depositadas por el breve servicio.

La noche se me acaba con la vuelta de la última carta, no hay suerte, lo normal. Frente a mí una única ficha de 20 parece una isla desierta en medio de un mar verde, no es suficiente para seguir jugando. Apuro mi cuarto vaso de un trago y dejo el sitio que es rápidamente ocupado, Mi ficha y yo nos vamos a la barra donde nos preguntamos qué hacer. No hay muchas alternativas, en el Whales Tabern se puede jugar, beber y follar. Y yo ya he jugado y bebido.

Una chica morena y bajita se me acerca, tiene unas tetas que se disparan al techo y me pregunto si no habrá truco.

- Hola vaquero, ¿me invitas a un trago?.

- Si te invito a un trago no podré follar contigo sirena - tetas disparadas se me queda mirando ponderando la situación, me inspecciona de arriba abajo y da un vistazo a su reloj de muñeca, parece que no acaba de decidirse- Follo de escándalo, tú verás .

- Pues búscate novia vaquero, seguro que ella lo apreciará - creo que no la he impresionado- ¿Cuánto tienes guapo? Por veinte te hago una mamada, por treinta -además - puedes meter tu cosita en mi agujero y por cuarenta te volveré loco con mi culo.

Pactamos la mamada y cobra por adelantado, mi única ficha desaparece en algún rincón de su anatomía y nos dirigimos por las escaleras hacia la planta de arriba. La dejo pasar primero para verle el culo e ir animándome, me acerco mucho a ella - tiene un culo espléndido - y conforme sube los escalones se me va poniendo más y más dura. Gira a la izquierda y saca una llave de un diminuto bolso púrpura. Entramos y sin perder tiempo se quita el vestido con una rapidez que me deja asombrado.

- ¿Te quedas de pié o prefieres tumbarte cariño?

- Me sentaré, gracias.

- Como quieras - sin perder tiempo se arrodilla ante mí y me desabrocha los pantalones, sin bajármelos abre la entrepierna y me saca la polla - ¡Guau! vaquero, me parece que he cobrado barato, ¿eh?.

- No lo sabes tú bien.

Empieza a agitarla con la mano - lo hace bien - me aprieta mucho y la sangre va llenando los vasos sanguíneos hasta que consigue una erección apreciable, lame el tronco de la verga para que sus dedos se deslicen con suavidad y me mira lascivamente - quiero que te corras en mi cara vaquero - sigue meneándomela con un movimiento acompasado, no lo hace deprisa se limita a alargar el movimiento de forma que toda mi polla siente la presión de sus manos, observa mis reacciones ,desde luego es una verdadera profesional - ¿quieres que me la coma vaquero?-. No espera mi respuesta y se la empieza a comer literalmente, mi polla amenaza con desaparecer en su garganta y llega un momento que sólo mis pelotas quedan a la vista, pero aún conservo el control, me gusta y quiero que siga, así que le agarro la larga melena y le presiono la cabeza hasta provocarle una arcada, tiro de ella y se queda con la boca abierta. Babea y su saliva me chorrea el bajo vientre, eso me excita y hago que vuelva a la carga. Pero ella protesta y me aparta de un manotazo la mano.

Entonces empieza a pegar voces mientras se levanta y se separa de mí, llama a un tal Archie repitiendo constantemente su nombre.

Un enorme gordo irrumpe en la habitación abriendo la puerta de una patada.

- ¡!Tú!! - es a mí, claramente- puedes elegir, puedes irte ahora o no irte nunca.

De camino a casa las luces del Whales Tabern desaparecen en el retrovisor de mi destartalado auto, en el asiento del conductor va mi mala suerte que me acompaña fiel. A pesar de no tener ni un pavo y los huevos llenos de semen hasta dolerme no ha sido una mala noche, las ha habido peores.

Pero así son las cosas.


4 Responses to “Barrio Infierno. Así son las cosas.”

  1. Paula Says:

    He llegado a tu página. Me he reído mucho con este “Barrio infierno. Así son las cosas”. He disfrutado los poemas, y las adivinanzas. Tienes una forma peculiar de narrar. Me gusta tu instinto para expresarte. Saludos.

  2. divagando Says:

    Me sentaré gracias. jajaja… la noche se prometió de autoconsuelo, ya sabes, eso de cinco contra uno… buenas nocheeesss…

  3. Keli Says:

    Siempre buenas las historias de Barrio Infierno.
    Desde luego hay tipos que buscan su mala suerte y les gusta llevarla a su lado.
    Bon dia, hermano. Bss.

  4. charlie Says:

    P. Bienvenida Paula, me encanta “peculiar” y lo del instinto ya me ha rendido a tus pies. Vuelve cuando quieras, pero vuelve.

    d. De tó tiene que haber, dicen que en la variación está el gusto, que digo yo que será la habilidad de cambiar de mano..no?

    K. Quizás les guste esa mala suerte, a veces pasa no creas..hay menos responsabilidad si sale mal. Gusto verte y darte dos besos hermana.

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