El monopoli

2010.02.03

¿Jugamos a monopoli?, la escena tenía su gracia. El estaba en calzoncillos blancos, de los de huevera, demasiado grandes teniendo en cuenta lo fláccido de su miembro. Sentado sobre la cama ella no sabía de dónde había aparecido el juego que le ofrecía con entusiasmo. Ella vestía poco más que un hilo dental en su entrepierna, y desde luego, no podía considerarse el uniforme idóneo para tan sesudo juego.

—Bueno —contestó ella— pero deberíamos poner reglas.

—¿Reglas? —preguntó a su vez él— pero si las reglas ya están puestas.

—Pero podemos cambiarlas, no me gustan las reglas como están.

—Bueno, ¿y qué reglas quieres cambiar?

—Si tú pasas por una propiedad mía, aparte de pagarme deberás hacerme un favor sexual, el primero lo elegirás tú, el segundo lo elegiré yo, pero siempre con una condición.

—¿Cuál? —dijo él mientras su huevera quedaba más rellena a ojos vista.

—No puedes correrte, yo sí, porque son mis propiedades, pero tú no.

—¡Ah!, claro —cedió él. Abrumado se puso el monopoli en la huevera que a esas alturas se le quedaba claramente pequeña. Lo cual demuestra lo difícil que es hacer ropa interior para los hombres, no hay forma.

—¿Y tus reglas? —preguntó ella destapando el juego mientras él sujetaba firmemente la caja como si fuera un bastión.

—¿Las mías? —se puso colorado sin poder contenerse— bueno, supongo que las mismas que las tuyas ¿no?

—O sea que cada vez que caiga en una propiedad te pago y te hago un favor sexual, pero no puedo correrme y tu sí, ¿es eso?

—Mujer, cada vez…,

—Pues defínete, las reglas han de ser claras. ¿Te corres o no te corres?

—Me corro, me corro.

—¿Ves? no es tan difícil. Ahora las penalizaciones.

—Pe..pe..pe..

—¡Claro!, si no me pagas puedo darte crédito hasta un máximo del diez por ciento del efectivo en mi poder, si no me corro cuando me hagas un favor sexual entonces te quedas un turno sin jugar, si te corres cuando no debas entonces me tienes que dar la mitad de tu efectivo.

—Pe..pe..pe..pero, pero..

—¿Pero?

—Oye.

—¿Qué?

—¿Y si follamos?

—Desde luego —dijo ella apartando el monopoli— es que todos buscáis lo mismo.

Categories : relatos

Leave a comment